En algunas latitudes lo de pensar en un edredón de verano puede sonar a locura. ¿Cómo voy a necesitar un edredón nórdico, si por la noche la temperatura no baja de 25 grados centígrados?

Sin embargo, existen lugares donde las noches estivales son frescas y un edredón de verano suena de lo más reconfortante a la hora de irse a descansar.

Al margen del lugar del planeta donde se viva, son muchas las personas que pese al calor nocturno necesitan taparse para poder conciliar el sueño. Te explicamos a que se debe esta necesidad.

 

La necesidad fisiológica de un edredón de verano

 

Parece ser que la temperatura corporal desciende unas décimas en el momento de conciliar el sueño. Por eso, aunque las temperaturas sean altas, muchos sentimos la necesidad de arroparnos con un edredón fino de verano, una manta, o una sábana. Las personas que son frioleras lo notan mucho más e incluso se ponen unos calcetines como requisito indispensable para irse a la cama.

Otro momento en el que las personas necesitan cubrirse es pasadas unas horas desde que se concilia el sueño. Quizá pueden dormirse destapados, pero al rato, medio en duermevela, buscan algo con que abrigarse. Para esos momentos, un edredón fino de verano es perfecto porque no pesa, y es muy silencioso, con lo que taparse no será un problema si compartes la cama.

 

Además de la temperatura corporal existen otros motivos que hacen necesario taparse hasta las orejas incluso en la noche más calurosa del año.

 

Costumbres familiares

 

En realidad, desde bien pequeños, los padres tratan de arropar a los hijos cuando estos se van a acostar. Es una señal de atención y protección. Luego, los pequeños tardan dos minutos en destaparse y así las madres pueden levantarse infinidad de veces por la noche para tapar a su hijo y que no se quede frío por la noche. Aunque sea verano y haga mucho calor, siempre nos gusta ver a los niños tapados con una sábana o un edredón de verano infantil.

 

Sentimiento de protección

 

Esta sensación de sentirse protegidos hace que las personas necesiten cubrirse por la noche. Cuando estamos dormidos nos sentimos vulnerables, y si nos tapamos, esa impresión desaparece y nos hace relajarnos y dormir a pierna suelta.

 

Ahora sí, taparse con la manta de la abuela no es una buena opción en agosto. Contar con un edredón nórdico de verano es la alternativa ideal. Si te parece que invertir en un edredón de verano es una locura, existe el sistema DUO con el cual tendrás dos edredones con dos tipos de grosor. Y que podrás unir o separar en función de lo caluroso que seas, o en función de la época del año.

Utiliza los dos juntos en invierno, y quédate con el edredón fino para los meses calurosos. Ya tienes la solución. Un edredón de verano ligero que se adapta a cualquier temperatura. ¡Y a soñar con los angelitos!