El descanso es la base para sostener la actividad diaria y rendir al máximo. Insomnio y ansiedad son dos aspectos que a menudo van relacionados y que pueden llegar a deteriorar nuestra calidad de vida. Aun así, existen distintos factores que pueden conducir a una persona a tener dificultades para dormir sin interrupciones durante la noche. Un ejemplo es la edad, pero también, en el caso de las mujeres, los cambios hormonales que se van produciendo entre ciclos y a lo largo de la vida. Otros factores suelen tener que ver con algunas dolencias musculares, estomacales o el cambio de turnos de trabajo en las personas que tienen que acomodarse a distintas franjas horarias de sueño de forma recurrente.

 

Insomnio y ansiedad: ¿por qué suelen asociarse?

El ritmo de vida actual, las exigencias laborales, sociales y familiares o las distintas situaciones difíciles que se dan a lo largo de la vida están a menudo detrás de la ansiedad que viven muchas personas. También existen etapas de duelo, de incertidumbre o de cambio que pueden hacer que el nivel de ansiedad que cada persona gestiona habitualmente se incremente. Pero afortunadamente existen formas de contrarrestar o, al menos, ayudar a que esas situaciones vitales puedan abordarse y tratar de disminuir la ansiedad que generan y un posible episodio de insomnio.

 

Recomendaciones para mejorar tu calidad del sueño

Algunas recomendaciones que puedes seguir para combatir el insomnio y la ansiedad están relacionadas con la higiene del sueño, es decir, con incorporar una serie de rutinas y pautas para cuidar tu descanso. Estos son algunos ejemplos:

  • Evitar tomar bebidas que puedan incluir excitantes, incluido el azúcar a grandes dosis.
    Los excitantes pueden incrementar tu nivel de ansiedad y llevarte a darle vueltas a tus pensamientos antes de dormir. Esta tendencia puede hacer que te mantengas despierto durante más tiempo y que te cueste llegar a dormirte.
  • Evitar mirar pantallas antes de acostarte. Las pantallas y la luz en general activan tu organismo y lo ponen alerta. Evitar las pantallas y las luces brillantes hace que tu organismo vaya entendiendo que llega la noche y que debes descansar. Por ese mismo motivo, trata de bajar la iluminación de las estancias de tu casa cuando se acerque la hora de ir a descansar puede ser una práctica que te ayude a bajar el ritmo antes de ir a la cama.
  • Es muy recomendable incluir una rutina de ejercicio físico diario, preferiblemente antes de las 19.00 h. El ejercicio físico es una de las mejores maneras de combatir la ansiedad y, por tanto, de ayudarte a estar en calma. Esto es especialmente importante para personas con tendencia a pensar demasiado.
  • También puede ayudarte incorporar una rutina de meditación o ejercicios de relajación sencillos. Tan solo con 15 minutos al día puedes notar grandes cambios en tus niveles de ansiedad. Este tipo de rutina es positiva para todo el mundo, pero está especialmente indicada para personas muy activas y que hacen mil actividades cada día.

Es muy habitual que las personas con ansiedad padezcan dolores articulares y músculo-esqueléticos asociados a la tensión diaria. Asegúrate de que el mobiliario de tu habitación y, especialmente tu colchón, responde a tu necesidad de descanso. La elección de un buen colchón puede ayudarte a evitar dolores y aplacar los puntos de presión sobre articulaciones, rodillas, cuello, espalda alta y lumbares.

 

Esperamos que este artículo y recomendaciones te ayuden a hacer descender tu nivel de ansiedad y a dormir mejor. También te invitamos a visitar nuestra tienda online y a conocer nuestra gama de productos diseñados para hacer que tu sueño sea completo, profundo y fácil.