Sudar por la noche es una de las sensaciones desagradables que pueden impedirnos dormir y descansar bien. Existen muchas razones que pueden provocar el sudor nocturno, empezando por la más obvia: ¿es la temperatura de la habitación la adecuada? ¿Estás durmiendo con la ropa de cama que mejor se ajusta a la época del año? ¿Has ventilado bien la habitación antes de dormir? Y sobre todo, ¿tu colchón acumula temperatura y produce calor? Ante esta última eventualidad, la solución es muy sencilla: hacerte con un colchón viscoelástico que disipe el calor y permita una buena circulación del aire y una correcta ventilación. La calidad de los materiales de un colchón viscoelástico es clave para que tu temperatura corporal se mantenga y puedas evitar la molesta sudoración.

 

Causas frecuentes de la sudoración nocturna

 

Hacerte con un buen colchón viscoelástico, como cualquiera de los modelos de colchones que te ofrece Loverty, con una capa de 15 mm de Comfort Gel Fresh para disipar la temperatura corporal y evitar la sudoración, puede ser una buena forma de combatir el calor y la sudoración nocturna. A veces, la causa y la solución son tan simples como eso: hacerte con un buen colchón viscoelástico que no acumule el calor corporal.

 

Aun así, si has descartado las causas más obvias que causan sudoración por la noche, quizás debas prestar atención a tus hábitos y revisarlos. Existen muchos motivos que pueden provocar sudor nocturno y la mayoría de ellos son fácilmente evitables. Otros, están asociados a condiciones de salud de mayor o menor importancia. Por ejemplo, el estrés o la menopausia pueden ser causantes de sudoración nocturna y convertirse así en una molestia a la hora de dormir.

 

Ansiedad, estrés y menopausia: factores frecuentes de sudoración

 

La ansiedad y el estrés asociado a un tipo de pensamiento de ‘rumiación’, es decir, aquello de darle vueltas en la cabeza a algo que nos preocupa, pueden generar el aumento del ritmo de la respiración y acabar provocando sudoración. Evitar este tipo de pensamiento haciendo meditación o dejando de lado las pantallas y las noticias antes de ir a dormir puede contribuir a mantener controlada la ansiedad y el estrés, y poner así una barrera a la sudoración que provocan. También la menopausia puede generar un aumento de la temperatura corporal, igual que ocurre a veces durante el Síndrome Premenstrual. Estos excesos de temperatura generados por cambios hormonales provocan a veces episodios de sudoración nocturna y aunque no tienen por qué ser importantes, dormir bien sí lo es, por lo que si te está causando algún trastorno continuado en tu sueño, no está de más que consultes con tu médico de familia o tu ginecólogo.

 

Como decíamos, existen muchas otras causas que pueden provocar sudores nocturnos, desde haber ingerido comidas pesadas y de difícil digestión, al consumo de alcohol, o estar pasando por una gripe, etc. Las que tienen que ver hábitos que pueden cambiarse son algo muy sencillo de abordar. Pero, en cualquier caso, si la sudoración nocturna se mantiene en el tiempo y te está causando molestias importantes para dormir, consulta a tu médico para descartar que haya algo relevante que debas tener en cuenta.

 

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