Ya sea alta o baja, dura o blanda, de un material u otro, son muchas las personas que no pueden vivir sin una. Las almohadas están siempre presentes en las camas porque estamos acostumbrados a utilizarlas para conseguir un mayor descanso. Pero ¿sabías que no fue siempre así?

Si te interesa saber cuándo se inventó la almohada, sigue leyendo, te sorprenderá ver la razón de su uso en la antigüedad y la revolución que esta fantástica pieza asociada al descanso ha alcanzado a lo largo de las diferentes épocas.

 

Las primeras almohadas de la historia

 

Si pensamos en cuál es la mejor almohada nos viene a la mente una suave pieza mullida donde recostar la cabeza para dormir, leer tranquilamente, o incluso hacer una divertida guerra de almohadas con tus hijos. Pero no, en la antigüedad, más concretamente en la antigua Mesopotamia las almohadas no eran blanditas. Allá por el siglo VIII antes de Cristo el material en el que estaban fabricadas ¡era la piedra! El objetivo era impedir que diversos insectos entraran en la boca o en los oídos de los ciudadanos importantes mientras dormían.

 

Las almohadas en Egipto

 

El antiguo Egipto tampoco se caracteriza por realizar una producción de almohadas transpirables. En realidad, el material seguía siendo bastante duro, pero de mayor calidad: marfil, mármol y otros materiales preciados. Se utilizaban para proteger al durmiente de los malos espíritus y tenían grabados de los diferentes dioses.

 

Su uso en China

 

En este caso ya se comienza a perfilar una de las funciones de la almohada en la actualidad. La salud. Pero seguían siendo almohadas con materiales durísimos: broce, porcelana, madera… En función del material empleado se podrían aplicar diferentes beneficios a la persona que las utilizaba.

 

La almohada en la Grecia y Roma antiguas

 

Por fin comenzamos a ver una almohada para cuello más parecida a la actual, ya que en estas civilizaciones se empezaron a crear almohadas algo más mullidas, con materiales como las plumas, o tejidos más blanditos. Pero eso sí, limitadas a las clases más pudientes como símbolo de distinción.

 

La revolución a principios del siglo XIX

 

Sin duda fue con la revolución industrial cuando se produjeron las almohadas tal y como las conocemos ahora y posteriormente en la época victoriana se utilizaban incluso para decorar en sofás, o sillones y sillas.

Poco a poco, y hasta llegar a la producción de almohadas transpirables actual nos hemos encontrado con diversos modelos en función de su composición:

  • Almohadas de fibra de poliéster
  • Almohadas de látex
  • Las fantásticas viscoelásticas
  • Las novedosas de gel, son de espuma de poliuretano pero mucho más transpirables.
  • Almohadones de plumas
  • Las específicas para cervicales

 

Decidir cuál es la mejor almohada dependerá de tu postura para dormir y tu presupuesto, pero sin duda las almohadas viscoelásticas con célula abierta que son extremadamente suaves y tienen un sistema de burbujas que ayuda a mejorar la circulación del aire, disipando el calor y la humedad son excelentes.

¡Olvídate de las supersticiones de la antigüedad y disfruta de tu almohada suave y fresca utilizándola para lo que quieras! Para dormir, como soporte del ordenador para ver una peli, como barrera para que tu bebé duerma una siesta contigo en la cama, para desayunar cómodamente un domingo por la mañana en la cama y ¡muchos usos más! ¿Para qué la usas tú?