Con la llegada del primer bebé a la familia, los padres primerizos se ven asaltados por millones de dudas sobre la crianza. Los consejos de otros padres más experimentados, o de personas que quieren ayudarles, pueden confundirlos aún más. Por eso, nada mejor que aplicar el sentido común a todas las recomendaciones que se reciben. Sobre todo, si hablamos de comprar un colchón antireflujo para bebés, que quizá luego no vayas a necesitar.

 

¿Qué es el reflujo?

 

Ya en el embarazo muchas mujeres lo sufren, y por tanto, se pueden imaginar lo molesto que es si sus bebés recién nacidos lo padecen. Pero, ¿todos los bebés tienen reflujo? En realidad el reflujo es muy común, y hasta un 50% de los bebés lo padecen durante los primeros meses de vida.

Los bebés que sufren reflujo tienen el músculo del esfínter esofágico inferior débil o no desarrollado del todo. Esto provoca que la válvula no se cierre y la leche que está en el estómago, regrese hacia el esófago, provocando ardores y malestar.

Hay que diferenciar muy bien el reflujo común, de la ERGE (enfermedad por reflujo gastroesofágico) que debe ser diagnósticada por un pediatra y que seguramente recomendará un colchón antireflujo para bebés especial y otros remedios.

 

Colchones antireflujo para bebés vs cuñas para colchón

 

Si no quieres comprar un colchón antireflujo existe la opción de las cuñas que se pueden acoplar al colchón de cuna para bebé que ya tengas. Esta cuña debe tener como máximo 15o de inclinación para que el bebé pueda realizar la digestión de manera más cómoda. Pero los bebés no controlan sus movimientos y tumbarlos semirecostados puede hacer que se giren, terminando boca abajo – postura completamente desaconsejada – o que se escurran hacia abajo. Para evitarlo, la cuña debe incluir unos rodillos antivuelco y un tope para evitar el deslizamiento.

 

Los bebés no deben permanecer sobre la cuña más de 30 minutos. Así que si tu bebé tiene el sueño ligero, puede que se despierte al retirar la cuña, con lo cual será peor el remedio que la enfermedad, como suele decirse. Para evitar esto, hay muchas cunas que ya disponen de un somier reclinable, que te permite poner el colchón de cuna en posición horizontal de manera sencilla.

 

Por tanto, si tenemos en cuenta la temporalidad del reflujo en los bebés y si los pequeños van a utilizar un colchón para cuna casi 2 años, ¿tiene sentido adelantarse y comprar un colchón antireflujo, sin saber si tu hijo lo va a padecer?

 

Lo más recomendable es comprar un buen colchón de cuna con las siguientes características:

  • que sea transpirable
  • atérmico con un poro abierto que evite la acumulación de calor
  • antiácaros y bacterias
  • con un núcleo HR de alta densidad que ayude a una correcta posición de la columna del bebé
  • con una capa que evite el efecto máscara, por si el bebé se pone boca abajo. Como por ejemplo la capa Confort Gel Fresh que favorece la circulación del aire
  • una funda lavable de un tejido natural como el tencel, que es suave y absorbe la humedad

 

Es muy posible que tu pequeño no tenga reflujo y por tanto hacer una inversión en un colchón antireflujo para bebé puede esperar. En muchos casos mantener al bebé en brazos unos minutos después de alimentarle es una buena solución. Mantenerlo en vertical mientras se le da unos mimos puede evitar el reflujo en gran medida, y luego !a dormir plácidamente en un buen colchón de cuna!